La historia es uno de los principales atractivos de Corrientes en toda su extensión pues se trata de una de las provincias más antiguas del país. Con ruinas, vestigios arqueológicos, iglesias y museos el Circuito Jesuítico Guaraní se convirtió en una travesía sumamente interesante y rica para turistas de todo el mundo.

Muy favorecida por la naturaleza, Corrientes es una provincia reconocida a nivel internacional por sus ríos, su flora y especialmente por su fauna. Además de esto, hay otra característica que hace de este un territorio turísticamente rico: su invaluable patrimonio histórico. Es que sus pueblos y caminos atesoran las huellas de los primeros poblados jesuitas de la región.
El Corredor Jesuítico Guaraní, que se extiende sobre el margen Este y se conecta con Brasil y Paraguay atrae a miles de amantes de la cultura, la religión y la historia. Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé y San Carlos son las poblaciones principales de este circuito considerado la puerta de entrada a los 30 pueblos jesuitas con que cuenta la región conformada por Corrientes, Misiones, Paraguay y Brasil.
El recorrido por las ruinas que dejaron estos colonizadores es casi como un regreso al pasado para quienes se atreven a cumplir con las paradas que ofrece.
El itinerario comienza en Yapeyú. Esta localidad fue en el 1600 uno de los poblados más importantes de todas las misiones. La ciudad fue fundada en 1626 y funcionaba allí un astillero y una escuela de música. Pero, sin duda, su mayor patrimonio es el de haber sido cuna del libertador José de San Martín.
Muchos son los atractivos históricos con los que cuenta aunque los principales son: la Iglesia San Martín de Tours; la plaza principal “José Francisco de San Martín”; el arco trunco que es un monumento construido en homenaje a los caídos en la Guerra de Malvinas.
La ruta continúa en La Cruz, localidad fundada en 1629 y que hasta la fecha conserva objetos de valor histórico además de un importante reloj de sol. Este poblado fue replanteado sobre las ruinas de la reducción original y cuenta también con: el cementerio de la iglesia; la calle misional; iglesia antigua y el Museo de la Cultura Jesuítica "Félix Ramón Mansilla", entre sitios para visitar.
También de origen jesuítico, Santo Tomé es la tercera parada de este circuito. En esta localidad está el Museo Regional Pablo Arguilada creado en 1963.
Los vestigios de la época misional son hoy baluartes de la ciudad que al igual que La Cruz tiene un reloj de sol, tallas de piedra y la pila bautismal original.
San Carlos es la cuarta y última ciudad de estas características y posee un importante número de atractivos culturales e históricos. Así, por ejemplo, el Museo de Arte Jesuítico atrae diariamente a decenas de visitantes interesados en las piezas que allí se exhiben. 
Además tiene un Museo de Sitios y un centro de documentación con libros de gran va-lor. San Carlos posee también ruinas de dos metros de altura y varias columnas que datan del tiempo de los colonizadores. La iglesia, el centro de interpretaciones y la estructura en madera "Legado de los pueblos originarios", completan las propuestas de este poblado ubicado en el departamento de Ituzaingó.
Los jesuitas son los antiguos pobladores de la región que tras asentarse en distintos puntos dieron origen a poblaciones y organizándolas en torno a una plaza con una iglesia y un edificio en el que se ubicaba la residencia de los padres y los talleres. La típica conformación de los primeros asentamientos.
Alrededor de la plaza, se agrupaban barrios de casas largas en los cuales había viviendas individuales y convivían distintas familias aborígenes. 
Hoy todas estas localidades atesoran los vestigios de aquellos días como verdades reliquias puestas a disposición de quienes se atrevan a realizar este extraordinario recorrido por el pasado.
 
Publicado en El Litoral en el año 2012.

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