El discurso del odio y la demonización de minorías se impuso en 2016 en muchos países del mundo, incluidos los democráticos, lo cual supone un retroceso general en los derechos humanos y provoca una ausencia de reacción ante las atrocidades, advirtió este martes la organización.

Para AI, la “venenosa retórica” de Donald Trump, el discurso de odio nacionalista en gobiernos democráticos, la construcción de muros, las guerras en Siria, Yemen, Irak y Ucrania y los millones de desplazados y refugiados y civiles expuestos a abusos y torturas han hecho del mundo un lugar “más sombrío e inestable”.

La guerra en Siria, que ya provocó la muerte de 300.000 personas; el giro a la derecha populista en Europa para restringir derechos en pos de más seguridad; el creciente silenciamiento de voces disidentes en todo el mundo y la retórica violenta global conforman la matriz central del análisis anual de AI en 159 países.

Por primera vez, AI decidió no presentar su informe anual en Londres y lo hizo en París, por la relación entre el momento que vive Francia, en estado de emergencia tras los ataques islamistas sufridos y bajo riesgo de una victoria ultraderechista en las próximas elecciones presidenciales, y el mensaje del informe este año.

"Hemos llegado al punto en que ya no quedan líneas rojas, ya no hay nada indefendible", señaló en el acto el secretario general de AI, el indio Salil Shetty.

Para Shetty, 2016 estuvo marcado "por dos hechos novedosos: que el abuso de derechos humanos habitual en países autoritarios se contagió a otros con gobiernos elegidos democráticamente, y que este fenómeno comenzó a impregnar a los países más poderosos del mundo".

En el informe propiamente dicho, Amnistía recordó que la "retórica tóxica y deshumanizadora está creando un mundo más dividido y peligroso", en el que se ha debilitado peligrosamente la respuesta global a las atrocidades masivas.

Para Shetty, 2016 fue "un año en el que el uso cínico de una retórica del 'nosotros contra ellos' en discursos de culpa, odio y miedo adquirió prominencia global a una escala nunca vista desde la década de 1930".

La organización denunció en concreto a líderes como el húngaro Viktor Orban, el turco Recep Tayyip Erdogan, el filipino Rodrigo Duterte o el estadounidense Trump, "que dicen ser antisistema y tienen una agenda tóxica que persigue, convierte en chivos expiatorios y deshumaniza a grupos enteros de personas".

El informe documenta cómo 36 países violaron el derecho internacional al devolver ilícitamente a refugiados a países donde sus derechos humanos corrían peligro.

Amnistía mostró su preocupación por el llamado "veto musulmán" de Trump, revocado en los tribunales, contra ciudadanos de siete países de mayoría islámica, que dificulta a los demandantes de asilo buscar refugio seguro.

Asimismo, recordó que China, Egipto o Turquía lanzaron "campañas masivas de represión", que en Rusia se detiene a opositores políticos y que en países europeos como Francia continúa en vigor el estado de emergencia, que limita muchas libertades fundamentales.

Por eso, y por la ausencia de liderazgo en derechos humanos, AI auguró que en 2017 "veremos agravarse las crisis en curso", así como la sustitución del multilateralismo por "un orden mundial más agresivo y belicoso".

Ese vacío ha motivado la ausencia de respuesta a las masacres en la ciudad siria de Alepo, la muerte de miles de personas en la "guerra contra las drogas" en Filipinas o el uso de armas químicas en Darfur, Sudán.

El director para Europa de esta organización de defensa de los derechos humanos, John Dalhuisen, se mostró especialmente preocupado por la adopción del discurso del odio por partidos supuestamente moderados, que adoptan la agenda de los líderes xenófobos y ultranacionalistas para competir con ellos en las urnas.

"Los objetivos en Europa son siempre los inmigrantes y los musulmanes. En la lucha contra el terrorismo vemos medidas contra la libertad de expresión y que no respetan la presunción de inocencia", subrayó Dalhuisen, que lo consideró "un presagio aterrador sobre lo que puede venir en próximos años".

Para AI, los riesgos de división que genera la retórica del "nosotros contra ellos" tiene consecuencias particularmente graves en América Latina, donde los sistemas judiciales son frágiles y de difícil acceso y donde hay un "uso desproporcionado de la fuerza" contra todos aquellos que se oponen al poder.

La región es una de las que registra el mayor número de homicidios del mundo: 108 por cada 100.000 habitantes en El Salvador, por ejemplo, o 30.000 en los once primeros meses del año pasado en México, un 10 % más que en el anterior, indicó Geneviève Garrigos, al frente de AI en Francia.

En ese contexto, el muro que anuncia Trump en la frontera con México para combatir la inmigración ilegal no hará más que "agravar una situación que ya existe".

AI denunció que México fue escenario en 2016 de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos cometidas por el Estado y agentes no estatales, en medio de un aumento de la violencia de la que las mujeres volvieron a sufrir sus consecuencias

En Venezuela, los opositores presos, las detenciones arbitrarias y la impunidad fueron protagonistas en medio de una escasez creciente de alimentos y medicinas, según AI que denunció más encarcelamientos de antichavistas.

Sobre Siria, AI denunció que "se tuvo constancia de que las fuerzas gubernamentales habían utilizado también agentes químicos y que mantuvieron asedios prolongados que cercaron a la población civil y limitaron su acceso a bienes y servicios esenciales", como el año pasado en la ofensiva contra la norteña Alepo.

En ese conflicto, todas las partes cometieron "crímenes de guerra", pero sobre todo Siria y Rusia.

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