Sandra Azcona y María Balbi son mujeres que luchan contra la violencia obstétrica (V.O.), un tipo de violencia de género que se da en el ámbito de la salud reproductiva. En el marco de su trabajo, destacan la importancia de la información como herramienta de empoderamiento para prevenir casos de VO y remarcan que la mujer gestante es dadora de vida y no debe ser sometida al paradigma de la "patologización" en torno al embarazo.

Por Roxana Feldman (@roxifeld)

La página “Libres de violencia obstétrica” tiene alcance a nivel nacional y hace pocos meses comenzó a descentralizarse y funcionar en cada una de las provincias del país para llegar a cada vez más mujeres.
En diálogo con ellitoral.com.ar, Sandra y María, administradoras del sitio en Corrientes, conversaron sobre un tipo de violencia hacia la mujer que consideran “está muy naturalizada y demasiado invisibilizada”. Consultadas sobre por qué sucede, Sandra, que es doula -una mujer que asiste a otras en el proceso de gestación y posparto- indica que, en principio, tiene que ver con una construcción social sobre el embarazo:
“De repente nos hicieron creer que parir es un sufrimiento, que es sinónimo de maltrato y de un trato inhumano. Hay mucha desinformación acerca de la V.O. No nos damos cuenta que nos están maltratando en ese ámbito”, manifiesta.
En la misma línea, María considera que opera una “desconexión” entre lo que es (o debería ser) un “acto natural, social y humano” y lo que termina siendo un “hecho médico”, porque desde el momento en que se acepta que una mujer embarazada es “paciente” y no “mujer sana”, existe una especie de “entrega del poder al otro”. 
Ambas coinciden que el universo de situaciones de V.O. es “amplísimo”. La primera expresión que tiene comienza cuando la embarazada es tratada como “paciente”, cuando en realidad es “dadora de vida”.
Apuntan que la violencia obstétrica empieza “desde el momento en que te tratan como una paciente más y te sacan el lugar de protagonismo que tiene la mujer en el embarazo”. También se refleja en las formas en que los médicos se refieren a la mamá como “gorda, mamita, mami” o el irrespeto y destrato por su etnia o porque lleva tatuajes y piercings, señala además Sandra.
En el momento del trabajo de parto el medicalizar innecesariamente es VO: “Se da cuando llegás al ámbito donde decidiste parir y empiezan a intervenir sin justa necesidad. No solamente eso sino que tampoco te informan” sobre los procedimientos. Como ejemplo, nombran la “vía de suero en el mejor de los casos” y en el “peor”, la inyección de oxitocina, una hormona sintética que acelera el proceso.

Informarse para empoderarse

Elegir tener una gestación “consciente” no germinará sin el riego constante de la información. Esa que permitirá tomar decisiones teniendo como base el hecho de que una mujer embarazada “no está enferma”, sino que está en la “plenitud de la vida” y debe actuar en consecuencia.
Una de las herramientas más valiosas que sugiere el nuevo paradigma de la gestación es la elaboración del “Plan de Parto”, una hoja de ruta elaborada por la mamá y su familia que se entrega al obstetra antes de la semana 32 y que especifica, en términos médicos, la forma en que se desea alumbrar.
Su realización obligará a la investigación de términos médicos y legales que deberán ser tenidos en cuenta por el personal de salud y la institución seleccionada para dar a luz, pero también será un documento donde la madre y el padre asumirán la responsabilidad de sus decisiones y elecciones en torno a ese momento. 

Derribando mitos 

En la página hay videos instructivos e informativos sobre qué es la violencia obstétrica y cómo prevenirla.

Son la gestación y el parto campo minado de mitos que hacen mella en la mujer que atraviesa el proceso. Algunas, atravesadas por el miedo, dejan que las decisiones en torno a su propio embarazo se depositen en la experiencia y expectativa de otra persona.
En el nuevo paradigma que construyen las doulas y se ve reflejado en leyes como la Ley de Parto Humanizado (N° 25.929); Ley Nacional de Protección Integral a las Mujeres (N° 26.485) y la Ley sobre los Derechos del Paciente en su Relación con los Profesionales e Instituciones de la Salud (N° 26.529), como así manuales de buenas prácticas de la Organización Mundial de la Salud, llaman a la urgencia de retornar a la visión del nacimiento como “un proceso totalmente natural y fisiológico” donde entra a operar toda la historia de vida de la mujer. Es clave que retome su protagonismo en algo que le es tan propio. 
El rol médico, según esta visión, es de intervenir sólo cuando la situación así lo amerite y el de la institución de salud, la de asegurar las condiciones de “intimidad, sostén, cuidado, respeto y amorosidad” que la mamá necesita, resume Azcona.

Cómo denunciar

  • Llamar al 144, línea telefónica gratuita de orientación, información y contención para mujeres en situación de violencia, que funciona las 24 horas y en todo el país.
  • Hacer la denuncia en la Defensoría del Pueblo (0379 423-1149) o en calle Córdoba 1264.
  • Para hacer la denuncia ante la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (Consavig) ingresar a este instructivo o bien iniciar una denuncia civil o penal de manera particular con asesoría de un abogadx o un defensor de pobres e indefensos. 

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