Aunque se retiró hace varios años de los escenarios, don Luis estará hoy en la Peña de Los Alonsitos, donde recibirá un reconocimiento por parte del grupo chamamecero. 

 

 “La fama es una vieja tramposa que te quiere hacer creer que sos más grande o mejor que los demás”, dijo Luis Landriscina a El Litoral y contó que el consejo que le da a quienes están comenzando en el  humor es que no la escuchen; “este oficio los va a hacer más conocidos, pero no mejores que nadie”, marcó. Aunque se retiró hace varios años de los escenarios, el cuentista estará hoy en la peña de Los Alonsitos, donde recibirá un reconocimiento por parte del grupo chamamecero. 
Landriscina nació en el Chaco pero es correntino. Su defensa hacia el pueblo del Taragüí hace que esta tierra lo sienta propio. “Ya me dieron el pasaporte de acá, así que puedo andar por todo Corrientes sin pagar”, aseguró orgulloso durante una charla telefónica con este matutino. 
Simple, amable y con la sabiduría propia de las grandes almas, este cuentista costumbrista reconoció que muchas veces el correntino es tomado como centro de bromas pesadas. “La gente que se burla lo hace por desconocimiento, porque no tienen idea de la riqueza cultural que tiene este pueblo bilingüe”, y agregó: “El correntino no necesita ir a la escuela para ser bilingüe, porque su lengua materna es el guaraní”. 
Desde que dejó los escenarios, Landriscina se presentó varias veces en Corrientes y en cada una de esas oportunidades recibió premios y reconocimientos, “en casa tenemos un ropero de esos que tenían las familias de principios del siglo pasado. De tantos reconocimientos que me dieron tuvimos que convertir ese ropero en vitrina”, comentó y adelantó que está en sus planes donar todo a un museo que podría ser creado en Villa Angela, “no sé por qué se apuraron todos a darme tantos premios, parece que piensan que me estoy por morir”, bromeó, aunque añadió que se emociona cada vez que sube a un escenario a recibir un reconocimiento. 
El humor de don Luis marcó a fuego una época, “hubo un cuentista que me gustaba mucho y que se llamaba Fernando Ochoa”, recordó y señaló que “yo jamás escribí un cuento, simplemente tenía una idea base y a partir de allí me iba imaginando el escenario, me imaginaba el pueblo, la señora con los chanchos, los vecinos y así me pasaba una hora y media hablando solo frente a un micrófono”, describió, en tanto agregó que lo enorgullece decir que podía hacer eso sin que la gente se aburriera, “estaban todos atentos siempre”. Contó también que sus relatos costumbristas lo sometieron muchas veces a exámenes: “La gente estaba atenta a ver si yo mentía o metía la pata, pero nunca reprobé”. 
Su nobleza lo llevó a relacionarse con figuras como René Favaloro, Juan Manuel Fangio y el ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica; “a Pepe lo admiro por su austeridad y porque se dio cuenta de que cuando fue por el camino de las armas estaba errado”, aseguró y contó también que “al parecer yo era amigo de Mujica antes de conocerlo, porque él me contó que mientras estaba en el aljibe, escuchaba por la radio mis cuentos y con eso se mantenía despierto”. Actualmente Landriscina y el ex presidente mantienen una estrecha amistad, tanto que Mujica visitó Villa Angela, donde inauguró la calle Artigas.
Esta noche el cuentista será la figura central de la tercera velada de la Peña de Los Alonsitos. 

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