Uno de los principales desafíos mundiales de la actualidad es la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. Algunas premisas para discutir durante el Día de la Alimentación.

Por Narella Antonina Colussi
Colaboración Especial
El Día Mundial de la Alimentación se celebra el 16 de octubre de cada año proclamado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El lema de este año es “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”. La finalidad es concientizar a la comunidad mundial sobre el problema alimentario y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza. 
Esta fecha es una oportunidad para afianzar el compromiso con los objetivos de desarrollo del milenio para alcanzar la meta del Hambre Cero en el 2030. En este marco, el sistema de salud busca elevar los niveles de nutrición y calidad de vida, por ello constituye una oportunidad para abordar los lineamientos principales de los hábitos alimentarios saludables.

Reflexionar sobre nuestros hábitos
El vertiginoso ritmo de vida de los tiempos actuales muchas veces impiden la reflexión sobre el estilo de conducta que llevamos en torno a la salud, el consumo excesivo de sal, el sedentarismo, la alta ingesta de alcohol y el tabaquismo tienen efectos perniciosos sobre la salud. Sin embargo, son factores fácilmente modificables si se desarrolla la conciencia necesaria para ello. 
Practicar ejercicio de forma habitual o implementar la caminata como forma diaria de movilidad, limitar el consumo de alcohol a un máximo dos copas diarias de vino tinto para el hombre y una para la mujer, abandonar el hábito del tabaco y moderar el agregado de sal de mesa y azúcar a las comidas constituyen las mejores estrategias prácticas que podemos implementar para mejorar el estado de salud.

¿Cómo es un estilo de alimentación saludable?
Entre los lineamientos principales de la alimentación equilibrada se encuentran comenzar a elegir lácteos descremados, incrementar el consumo de frutas y verduras alcanzando 5 porciones diarias, elegir carnes magras (vacuna, de pollo y pescado), moderar las porciones de pastas y panificados prefiriéndolos integrales, utilizar aceites de girasol, oliva o maíz crudos preferentemente para condimentar ensaladas evitando emplearlo como medio de cocción y disminuir el consumo de manteca, margarina y crema de leche. 
En relación a los dulces lo ideal es controlar la ingesta de azúcar de mesa, golosinas, gaseosas, aguas saborizadas y postres, de preferencia reservar el uso de mermeladas y miel para el desayuno y la merienda. En todos los casos es vital mantener una buena hidratación mediante el aporte de agua. 

Actividad física 
En relación a la actividad física se considera adecuado su realización al menos una hora al día, sin embargo, frente al acelerado ritmo de vida hay quienes expresan dificultades para lograrlo. Por esto, una estrategia óptima es incrementar pasos a nuestra rutina, comenzar a hacer de la caminata nuestro medio de movilidad predilecto implica un impacto positivo sobre la salud, sobre todo cardiovascular. Las entidades de la salud aconsejan alcanzar 10.000 pasos al día, es decir, se vuelve necesario hacer del uso de medios de transporte actos más esporádicos y comenzar a sustituirlos por la caminata. Para hacer de la actividad física un hábito duradero es necesario que se practique de manera adaptada y placentera a cada persona. 

EL DATO
Narella Antonina Colussi
Magíster Internacional en Nutrición y Dietética con especialización en Nutrición Clínica.
Mendoza 1471, Corrientes. Celular: 0379154628308

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