Corría el año 1810... y nacía Tiburcio Antonio Rolón, otro de los mártires de Pago Largo, quien murió fusilado en la triste jornada del 31 de marzo de 1839. Había nacido en la ciudad de Corrientes, siendo sus padres el escribano Juan José Rolón y la señora Rosa Antonia Cabral. Asistió como alumno a la escuela de San Francisco y su maestro fue su tío, el doctor Juan Francisco Cabral. Para completar sus estudios viajó a Buenos Aires. Regresó a Corrientes en 1827 y en 1828 se incorporó a la Compañía de Húsares de la Guardia de Gobierno, y más tarde pidió la baja cuando tenía el grado de mayor.
Realizó misiones diplomáticas en la Banda Oriental por pedido del gobernador Rafael Atienza y al volver, previo paso por Córdoba, se dedicó a las actividades ganaderas y al comercio. Integró una Comisión de tres miembros nombrados por el gobernador Atienza en marzo de 1836 para redactar un reglamento militar para las fuerzas correntinas, trabajo que no llegó a ser aprobado por el fallecimiento del gobernador (2-12-1837).
Desde fines de 1836 hasta octubre de 1838 revista en el ejército con el grado de sargento mayor de Plaza.
Convocado por el gobernador Berón de Astrada, no dudó un instante y lo acompañó a la histórica gesta de Pago Largo, donde encontró la muerte al igual que cientos de correntinos. Allí, actuó como jefe de cuatrocientos soldados de infantería y de cincuenta artilleros. Luchó valientemente y luego de la derrota fue tomado prisionero y fusilado ese mismo 31 de marzo de 1839.

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