Desértica antigua tierra de dinosaurios, segunda provincia argentina productora de vinos, en San Juan la vida se celebra con sabor a Syrah.

San Juan tiene una larga tradición viñatera que debe a la llegada de inmigrantes españoles e italianos. Sobre el árido suelo sanjuanino y bajo un sol inclemente, el trabajo y el tesón de los viñateros produjo fértiles viñedos organizados al estilo de los parrales españoles. 
En la provincia donde reina el viento Zonda, la oferta enoturística invita a recorrer tradicionales viñedos, antiguas y modernas bodegas y degustar vinos secretamente exquisitos, incluidos unos deliciosos espumantes, de producción orgánica algunos, nacidos en el corazón mismo de la montaña, los otros.

La ruta del vino
Los principales terruños vitivinícolas de la provincia de San Juan son los Valles de Tulum (Albardón, Caucete, San Martín, Angaco, Pocito, Sarmiento, 25 de Mayo), Zonda y Ullum. 
Las bodegas que integran la Ruta del Vino sanjuanino se ubican en los alrededores de la capital provincial, donde se observan establecimientos vitivinícolas tradicionales y otros de vanguardia. También hay bodegas –y viñedos- en un marco natural de inquietante belleza, donde los emprendimientos son de tipo boutique. Allí los propios dueños reciben a los viajeros para acompañarlos en un recorrido guiado que permite apreciar una producción que combina procesos artesanales y tecnología de avanzada. Hacia el sur de la ciudad de San Juan, una zona de excepcional fertilidad alberga a firmas productoras de vinos y espumantes orgánicos.

Paseo urbano
En la ciudad, un interesante museo cuenta la historia de la San Juan vitivinícola: el Museo Santiago Graffigna. Propiedad de la bodega homónima, es un espacio para conocer la historia de una de las familias pioneras de la producción vitivinícola sanjuanina: los Graffigna. La colección incluye objetos de labranza que datan de 1870 y efectos personales del fundador de la bodega, el inmigrante italiano Santiago Graffigna. Impacta la sala de cubas de roble, centenarias y gigantes.
La capital de San Juan ofrece además una amplia oferta social y cultural. Y hacia el interior de la provincia se multiplican los atractivos naturales y las propuestas vinculadas al turismo aventura, al termalismo, a la observación astronómica –en el Parque Nacional El Leoncito- y a la pesca deportiva. En el noreste de San Juan, el Parque Natural Provincial Ischigualasto, también conocido como “Valle de la Luna” y declarado Patrimonio de la Humanidad, es uno de esos lugares definitivamente fascinantes y un imperdible de la visita a la tierra del Syrah.

¿Qué Sentís?

    Compartir el voto en Facebook
    Ud. ya ha votado el artículo

    + Destinos

    Tapas del día
    Columnistas