El 20 de agosto de 2013, el Lucero Cantor partía hacia su estrella final, pero su partida no fue más que una presencia física que dejaba de recorrer los lugares habituales, porque su obra y su nombre continúan tan vigentes como cuando Salvador Miqueri subía a un escenario, se presentaba en la casa de un amigo o simplemente entonaba una estrofa de una de sus canciones favoritas. Esto indica que su obra trascendió y decidió grabarse como historia misma dentro del chamamé.
Después de su partida y a modo de homenajear el gran trabajo solidario que realizó su padre durante su vida, su hija Marcela Miqueri, creó la Fundación Miqueri. El objetivo no era otro que proporcionar ayuda a las escuelas rurales. Esta decisión fue tomada por dos motivos: el primero de ellos tiene que ver con la solidaridad que Salvador siempre mostró hacia los que menos tenían pero, lo que determinó hacia dónde iba a direccionar sus energías la fundación, fue la gran pasión que el Lucero mburucuyano siempre puso en su tarea de maestro rural.
En 2017 se conmemoran cuatro años de la partida física de Salvador. Y, como todos los años la Fundación está preparando la gala homenaje que se realizará el domingo 20 de agosto bajo el nombre Salvador Miqueri: pasión heredada. 

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