Todos los seres humanos atravesamos crisis a lo largo de nuestra vida, las cuales siempre tienen que ver con los cambios que experimentamos. 

 
Por Bernardo Stamateas 
Colaboración Especial 
 
“Crisis” es una palabra con desprestigio. 
Cuando una persona comenta: “Estoy en crisis”, los demás sienten lástima por ella. Sin embargo, las crisis están relacionadas íntimamente con los cambios cualitativos o cuantitativos en el sistema. 
 
Evolutivas 
Si en un sistema, por ejemplo, hay dos personas y aparece alguien nuevo, porque nació un tercero, sobreviene una crisis. O si en una familia de cuatro miembros, uno de ellos se va, también allí surge una crisis. 
Estos son algunos de los tipos de crisis más comunes que podemos encontrar, las cuales son normales y se conocen como “evolutivas”.
En las crisis evolutivas hay un cambio en la calidad o la cantidad del sistema:
Casarse. 
Tener el primer hijo 
Tener el segundo hijo
Entrar en la adolescencia
Separarse de la pareja.
Convertirse en abuelo.
Perder a un ser querido por fallecimiento.
¿De qué depende que una persona supere o no una crisis evolutiva? 
De su flexibilidad. Es decir, que la característica más importante desde el punto de vista psicológico para enfrentar las crisis normales y universales es ser lo suficientemente flexible como para adaptarse a la nueva vida.
Muchas personas suelen quedar atascadas en una etapa evolutiva, porque no han superado la crisis, y no logran avanzar. 
 
Accidentales 
Tenemos además las crisis que son un poco más conflictivas y llegan por accidente. Son situaciones inesperadas en las que uno no tiene nada que ver:
Quedarse sin trabajo.
Enfermarse.
Que se rompa algo en casa.
Este tipo de situaciones primero nos generan un shock y un desconcierto muy grandes. Por ello, algunas personas al enfrentar este tipo de crisis, generalmente buscan un culpable. Aquí es fundamental contar no solo con flexibilidad, sino además con una red afectiva de contención que nos ayude a enfrentarla y superarla con el paso del tiempo. 
¿Qué ocurre cuando no logramos elaborar una crisis accidental?
El resultado es la ansiedad. La persona queda en un estado de tensión permanente, sin esperanzas de un futuro mejor y una mirada negativa de todo lo que ocurre a su alrededor. Los griegos decían que no son las cosas las que nos enferman, sino la imagen que tenemos de las cosas. Cuando uno piensa que la realidad está limitada a su propia interpretación, no es capaz de ponerse de pie y superar una crisis. En estos casos es importante buscar ayuda profesional, pues no basta con el apoyo de los seres queridos. 
 
En busca de equilibrio
Si bien nadie puede escapar de las crisis, no nacimos para vivir o sentirnos “en crisis” todo el tiempo. Muchas personas, sobre todo las que son muy negativas, generan sus propias crisis al exacerbar sus conflictos y negarse a resolverlos y dejarlos atrás. En cambio, aquellas que son positivas u optimistas a veces se caen, como todos los demás, pero se levantan rápido y saben que lo mejor siempre está por venir.
Quienes superan todas las crisis que la vida les presenta son aquellos que poseen lo que se conoce como “resiliencia”.
 
DESTACADO 
Si bien nadie puede escapar de las crisis, no nacimos para vivir o sentirnos “en crisis” todo el tiempo.
 
EL DATO 
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme aBernardoresponde@gmail.com

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