En el hogar “Mi Cristo Roto” registran un mayor caudal de recepciones de gente que vive en la calle, con asistencia de Desarrollo Social. Los albergues que contienen a familiares de internados en el Hospital Pediátrico también están casi “saturados”.

 

Según advirtieron desde algunos refugios en donde dan alojamiento a personas que necesitan un techo de manera transitoria, este año están teniendo un mayor movimiento en su actividad. En el albergue “Mi Cristo Roto” señalaron que la demanda es mayor respecto al año pasado, mientras que en “La Casa de mi Hermano”, “La Casa del Padre” y el “Hogar Esperanza” siguen desde hace un mes con un alto caudal de gente.
El retorno de las bajas temperaturas a la ciudad (ver página 10) supone un peligro en materia de salud para quienes no tienen un techo, y deben deambular por las calles en busca de un lugar para pasar la noche. Se trata de un inconveniente más que se suma a la desidia constante de estas personas, que padecen la falta de una vivienda propia.
Los refugios transitorios son una opción viable para ellos, y según advirtieron desde Mi Cristo Roto, existe un aumento en la cantidad de gente que asiste a este albergue. “Notamos que están llegando más personas a comparación del año pasado”, afirmó a El Litoral la coordinadora del lugar, Mariela Revidatti.
Además de la posibilidad del frío, Revidatti señaló que en las últimas semanas “Desarrollo Social está colaborando con el envío de gente que está en situación de calle”. “Me llamaron para avisarme que iban a traer personas, además la otra vez colaboraron con colchones y frazadas”, agregó. Vale recordar también que en Mi Cristo Roto solo reciben a hombres adultos, por una cuestión de organización.

El Pediátrico, saturado
Por otro lado, en “La Casa de mi Hermano”, “La Casa del Padre” y el “Hogar Esperanza” se mantienen con un alto número de personas, en relación a la capacidad de ambos edificios. En el segundo de estos lugares no reciben a gente sin hogar, sino que albergan a familiares que tienen niños o niñas internados en el Hospital Pediátrico, y no cuentan con más espacio para permanecer en el nosocomio.
“Todo este tiempo tuvimos mucha gente porque el hospital está bastante saturado. La capacidad del Pediátrico es de 37 camas, y nosotros tenemos colchones en el suelo”, comentó a El Litoral el pastor Miguel Pujol, quien es encargado de estos espacios.
De acuerdo a su testimonio, el trabajo se acentuó durante el último mes, y entre los tres hogares contabilizan unas 120 personas albergadas.

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