Desde una mirada más reflexiva, el creador audiovisual correntino da su visión de lo que se pone en juego cuando el Estado remueve el sostén a la producción de cine nacional. Considera que el séptimo arte “hace a la cultura e identidad de cualquier sociedad”, y permite sus variaciones y el crecimiento “enorme” del “mundo interior” del hombre.

Roxana Feldman (@roxifeld)

En el medio de la polémica instalada en los últimos días en torno al futuro del cine nacional, Delgado elige reflejar lo que se pone en juego cuando está latente el riesgo de pérdida de producción audiovisual argentina acudiendo al sentido originario del cine como una forma de “arte” y una “herramienta de comunicación muy grande”. 

“A través del cine las personas podemos comunicar ideas, generar pensamientos, mostrar, inventar, cambiar realidades. El cine genera emociones; genera sensaciones; activa todo un mundo interior enorme. Cuando uno ve una película, transita muchísimos estadíos y eso, ni más ni menos, es algo que nos mantiene vivos. Vivos como seres humanos, vivos como seres pensantes, vivos como seres culturales que somos”, empieza explicando. 

Por lo tanto, en última instancia, quitarle el cine a un país es imposibilitar su potenciación identitaria. “El cine tiene la capacidad de convertir en historias la vida de personas verdaderas, de esas personas que nos rodean en el día a día. Y eso se retroalimenta, va y viene”. Y aquí radica la importancia de la existencia de cine nacional ya que las historias que muestra resultan familiares y permiten la reflexión desde un sentido de pertenencia:

“Tiene el poder de desestabilizar, de activar ideas, de desacomodarte de tu confort por lo menos durante una hora y media y que, al terminar de ver ese conjunto de imágenes que es la película, dejarte pensando”, sintetiza la idea. 

En su discurso apela a los argentinos como responsables de defender lo que les pertenece y en este sentido, el Estado es clave: “No hay cine sin una política de Estado que lo apoye” y también es responsable de reconocer y dar a conocer a los integrantes del país los logros que, según asegura, consiguió el cine argentino en los últimos años, consolidándose como uno de los más importantes del mundo.

“En el mundo, en festivales de cine internacionales donde se congregan muchísimas diversidades, se habla de “cine argentino”. Somos un país creador y exportador de cine al resto del mundo. Dos de las mejores Escuelas de cine que hay en Argentina son públicas y gratuitas. Eso no es poca cosa y eso vale. Y hay que hacerlo valer, entre todos, como sociedad”.

En este sentido Benjamín se pregunta si la supuesta “grieta”, será tan grande de posibilitar el “desmantelamiento del cine nacional, en detrimento de la propia sociedad” de la que somos parte. La incógnita está abierta. 

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