Carlos Sánchez, autor de “Los 5 pasos del Turismo Experiencial”, brinda las claves para que el sector se adapte a las demandas del siglo XXI. El rol central de las neurociencias. 

Qué debe hacer la industria turística para crear productos experienciales que ofrezcan historias memorables al viajero es un interrogante al que responde el libro Los 5 pasos del Turismo Experiencial. Su autor, Carlos Sánchez, brindó una entrevista a la agencia de noticias Efe y habló sobre la importancia de poner el foco en el marketing sensorial y la neurociencia como claves para seducir al viajero del siglo XXI.

Las emociones, en el punto de mira
Pero, ¿qué es el turismo experiencial? En palabras de Sánchez “es aquel que provoca una vivencia satisfactoria en el viajero, y que le permite obtener un significado con aquello que hace; el viajero del siglo XXI demanda algo más, encontrar una emoción que le permita realizarse”.
Y es que, hoy en día, ya no nos conformamos con paquetes vacacionales pre fabricados sino que es necesario ofrecer, dice, “autenticidad”, que lo que se proponga tenga un fuerte anclaje con el entorno y la cultura. El viajero también demanda “sorpresas y conocimientos nuevos”, encontrar historias que le permitan conocerse mejor, y “recuperar los sentidos”, llegar a ese nivel de detalle que le saque de lo ya conocido.
Un ejemplo “estupendo” de este planteamiento sería la llamada economía colaborativa, lanzada por personas y empresas, asegura, que han entendido esa transformación en el viajero y “se han puesto manos a la obra”. “Es una confirmación de que el cambio está ocurriendo”, añade.

Claves
Para satisfacer las demandas de este tipo de viajero, Sánchez ofrece, a los profesionales de la industria “que quieran reinventarse”, a los viajeros innovadores que quieran desarrollar una actividad económica nueva, y a todo aquel interesado en la ciencia de conectar -que es el marketing, distintas claves para conquistar al nuevo perfil del turista. Y lo hace en cinco sencillos pasos. 
El primero, “del que parte todo”, es “conocer al viajero” porque, a su juicio, “nos hemos olvidado de que detrás del turista hay una persona con una escala de sentimientos, con un consumo de patrones, y con un estilo de vida”. “Lo que digo es que hay que poner las bases, replantearse el concepto y poner al individuo en el centro; a partir de ahí, construir, crear y recorrer”, defiende.
A lo anterior, el experto suma la necesidad de “poner en valor el destino como medio vivencial, el escenario”, identificar los recursos turísticos del medio en el que el viajero desarrollará sus vivencias; activar “los puntos de experiencia” para que el viajero conecte con lo que le propones a través del factor sensorial, de diseño, y social-humano; así como planificar esa experiencia para que sea lo más amplia posible y aspire a ser emocional o espiritual. Por último, apunta, es necesario comercializarla, “poner en valor las múltiples posibilidades que nos deparan con una buena estrategia”.

La psicología 
Para hacerlo posible no podemos olvidarnos del aspecto psicológico frente a los pensamientos racionales porque, reconoce, “ahí está la clave”. “La psicología está muy relacionada con el marketing y es importante relanzarlo mediante el aprendizaje sobre cómo funciona el cerebro”, apunta.
De hecho, en su libro, a través de una original selección de ejemplos personales, abarca planteamientos como el funcionamiento del cerebro como palanca activadora de las emociones, el marketing sensorial, la programación neurolingüística o la neurociencia. “Vemos que todo empieza a través de los sentidos, el pensamiento racional llega mucho más tarde; todo aquel que quiera innovar debe aprovechar las oportunidades de la psicología, integrar la información de la personalidad para definir ofertas”.
Más info en www.efetur.com

DESTACADO 
“Nos hemos olvidado de que detrás del turista hay una persona con una escala de sentimientos, con un consumo de patrones, y con un estilo de vida”.

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