Días pasados la Asociación Civil “Compromiso Ciudadano” descubrió en el hall del Hospital Vidal de nuestra ciudad una placa que perpetúa la memoria del doctor Félix Abdala Machado.
El profesional de la salud nació en Itá Ibaté, Corrientes; egresó de la Escuela Regional como maestro normal nacional y luego se recibió de médico en la Universidad Nacional de Córdoba. Trabajó en nosocomios de Córdoba y Buenos Aires. En nuestra ciudad ejerció la jefatura de servicios en el Hospital Vidal y en el Hospital Escuela; en el primero de ellos por más de 15 años. No fueron los únicos cargos como médico: llegó a ser ministro de Salud Pública de Corrientes y ocupó cargos nacionales con representación y sede de nuestra provincia.
Se especializó en gastroenterología y proctología, llegando a ser miembro de las más importantes instituciones científicas médicas de la especialidad, tanto a nivel nacional como internacional. En el ejercicio de la profesión, creó y dirigió uno de los más prestigiosos y renombrados consultorios de gastroenterología y proctología.
En la faz académica fue profesor titular por concurso de la cátedra de cirugía en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), donde desarrolló una amplia tarea docente y de investigación. Asistió y dictó charlas y conferencias en congresos, seminarios y jornadas, tanto en el país como en el extranjero, donde era bastante conocido, especialmente en los Estados Unidos de América.
En la actividad política fue diputado provincial por el Partido Justicialista, jefe de bloque, presidente de distintas comisiones, candidato a vicegobernador de la provincia.
Tampoco la actividad social y comunitaria le fue ajena. Fue presidente rotario y miembro de la Sociedad Libanesa. En los últimos integró la Asociación Civil “Compromiso Ciudadano”.
En esta última asociación civil apartidaria, se brindó y mostró todos sus dotes de hombre de bien, culto, de alto nivel intelectual y profesional, afable, cordial, protagonista de toda reunión y tertulia, donde escucharlo era un deleite y placer por su sapiencia, fina ironía, alegre y graciosa charla, siempre bien intencionada, donde se destacaba por su espíritu conciliador, generoso en el elogio y mezquino en la crítica.
Lo recordamos solidario, noble, afectuoso, cordial y de fácil sonrisa.
Dicen los que saben que debemos vivir con tres objetivos: amar, dejar huella, ser y hacer feliz. Sin dudas que cumplió con creces los tres objetivos, tanto con su esposa Rita, sus hijos Sofía, Julia y Félix, como con sus amigos, pacientes y alumnos.
Fue un hombre iluminado y hacia la verdadera luz que no tiene fin partió antes de lo esperado el último 27 de junio. A los que tuvimos el privilegio de ser sus amigos y contertulios nos queda el compromiso de seguir su huella llena de enseñanzas y buenos consejos. No será fácil, pero lo intentaremos.

AnIbal Tosetti
coordinador de “Compromiso Ciudadano”

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