Aprender es una habilidad de la cual disponemos para mejorar todas las cosas que llegan a nuestras manos y que nos ofrece un crecimiento ilimitado. Las barreras mentales y las frustraciones a las que hacerle frente. 

Por Bernardo Stamateas
Colaboración Especial 

En el diario vivir no siempre podemos tener todo lo que anhelamos o deseamos, algunas de las metas o de los objetivos que nos proponemos alcanzar no son logrados en el tiempo en que esperamos que sucedan, y es allí cuando comienza la ansiedad y la frustración. 
Por lo general las personas padecen tres tipos de frustraciones: “no tengo”, “no puedo” y “no sé”. Muchos tienen la frustración del “no tengo” (¿los demás tienen todo lo que quieren?). Otros, del “no puedo” (¿los demás pueden hacerlo todo?). Y otros, del “no sé” (¿los demás lo saben todo?) Estas son las tres frustraciones que solemos transitar los seres humanos. En la pirámide, ¿cuál de las tres es tu mayor frustración?

Hay cosas que no tenemos,
hay cosas que no podemos
y hay cosas que no sabemos.

De manera que tenemos tres conflictos: no tengo, no puedo y no sé.

• Primera frustración: “no tengo”
Para todo aquello que no tenés y decís que necesitás, hay una buena noticia: podés ser libre de esa frustración. “Pero yo quiero tenerlo”, tal vez digas. Sí, claro que querés tenerlo, pero la verdad es que seguramente no lo necesitás. Hay una gran diferencia  entre decir “me gustaría tener un coche” y decir “necesito tener un coche”.

• Segunda frustración: “no puedo”
Supongamos que yo quiero ser músico,  un violinista, entonces practico ocho horas diarias el violín. El hecho es que no logro tocar como lo deseo y me repito a mí mismo que no puedo tocar esa pieza. En este caso, estoy frustrado porque no puedo tocar bien el violín pero estoy frustrado como profesional, no estoy frustrado emocionalmente, como persona, como ser humano. ¿Cuál es la diferencia? Que si no logro tocar una pieza armoniosamente, sigo con otra cosa; en cambio, cuando me frustro como persona, abandono porque creo que no sirvo y no volveré a querer tocar el violín. Cuando algo no nos sale como lo esperamos, nos frustramos en esa área, pero no nos frustraremos como persona ni abandonaremos o dudaremos de la capacidad que tenemos en otras áreas de nuestra vida. Cuando una persona abandona todo lo hace es porque se frustró, no como profesional, sino como persona. Sin embargo, este no es impedimento para seguir intentando y continuar perfeccionándonos.

• Tercera frustración: “no sé”
El pájaro cuando nace, ¿sabe construir un nido? Sí. El perro cuando nace, ¿sabe ladrar? Sí. Cabe preguntarnos, ¿dónde lo aprendieron? ¿Hicieron algún curso? No, les sale instintivamente. Cuando nosotros no sabemos algo, lo tenemos que aprender. Tenemos que aprender todo. Nosotros podemos aprender y, gracias a eso, mejorar el nido que hacemos. 

Aprendiendo 
Aprender es una habilidad de la cual disponemos para mejorar todas las cosas que llegan a nuestras manos y que nos ofrece un crecimiento ilimitado. El pájaro vuela y tarda “x tiempo” en llegar de un lado a otro; nosotros inventamos los aviones y superamos a los pájaros, gracias al aprendizaje. El pájaro sabe instintivamente construir una casa; nosotros tenemos que aprender a construir paredes. La diferencia radica en el hecho de que el pájaro ha venido construyendo la misma casa desde hace miles de años, mientras que nosotros vamos mejorando con el tiempo. 
Tener el “deseo de aprender” es una de las maneras de vivir más plenas que existen. Así como de pequeños disfrutamos de aprender a caminar, a atarnos los cordones, a andar en bicicleta, etc., esa experiencia de placer es un regalo para toda la vida. Tenemos que aprender de todos, de todo, todo el tiempo. ¡Aprendamos a disfrutar de aprender!

EL DATO 
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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